Informática fuera del EEES
El pasado 23 de octubre el Ministerio de Educación presentó las fichas de los nuevos títulos de grado y master de todas las ingenierías menos la de informática. Así, parece ser que esta titulación no será adaptada al espacio europeo de educación superior.
Esta falta provocará que alguien con cualquier titulación de informática no pueda salir a trabajar fuera de España y que un título conseguido a día de hoy pierda valor en muy poco tiempo, por lo que habrá un movimiento masivo de estudiantes a otras titulaciones desapareciendo definitivamente la Informática tal y como la conocemos.
Conforme vaya disminuyendo la oferta de titulados en informática irá aumentando la de intrusos profesionales que, con titulaciones en matemáticas, física y sobretodo telecomunicaciones (a la que por el momento se le han asignado todas las atribuciones que debería tener un informático) entre otras, deberán realizar el mismo trabajo que ahora ejerce un profesional especializado en sistemas informáticos.
Hasta la fecha los profesionales hemos visto, casi con una sonrisa en los labios, cómo se les llama informáticos a los de la tienda que nos vendieron el ordenador la semana pasada; o al vecino que nos arregló el disco duro porque entró un virus; o al primo que nos enseñó a editar las fotos de las vacaciones. Por supuesto que existen titulados en informática realizando algunas de estas tareas, ¡y por qué no! Pero no debemos confundir un aficionado con un profesional especializado. Existe un campo prácticamente exclusivo de los informáticos de hoy en España, y es “el avance de la propia herramienta, de la propia Informática. Desarrollar nuevos modelos de computación y nuevos paradigmas de programación.” Pero también, al igual que sería de locos pedirle al informático que me realice una operación de urgencia, sería de locos pedirle al cirujano que diseñe un sistema de control de aeropuertos.
El avance tecnológico, que ha cobrado tanta importancia en los últimos tiempos (recordemos que la tecnología es uno de los elemento de exportación más rentables para un país), corre peligro ahora que está en juego una de las profesiones que se ha encargado de ello desde siempre.
Y queda para cada uno reflexionar sobre todos los efectos colaterales negativos que no se mencionan aquí pero que deberían ser evidentes para aquellos que han decidido (y los que apoyan con su no-acción) prescindir de estas titulaciones y depender de aficionados o de reciclados que acudirán a la informática cuando no puedan ejercer su propia profesión.

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