Seduciendo la Juventud
España, un paÃs donde gracias a los precios de los pisos, muchos no pueden emanciparse hasta los 40 años, tiene una parte muy importante de la población en esa situación de ‘juventud eterna’.
Como estamos en tiempo de elecciones, y los polÃticos se han dado cuenta de que quien se lleve ese suculento bocado de ‘jóvenes votantes’ se lleva el gato al agua, han entrado a trapo en el juego de la seducción.
La ministra Chacón, embarazadÃsima y fuera de las estrecheces mileuristas gracias a su sueldo de ministra, ha lanzado el primer torpedo de seducción, haciendo uso de talonario ministerial y pagando a cada jóven doscientos diez eurillos para costear el pisito de alquiler. En otra época a éste tipo de medidas le llamaban la ’sopa boba’.
El amigo Rajoy no se ha quedado atras. Aparte de promover medidas concretas como promover viviendas VPO que frenen el precio de los pisos, promete la abolición del cánon digital, verdadero fantasma de todos aquellos jóvenes tecnificados, websurferos conectados al ipod, portátil, móvil y PDA.
Está claro. En la juventud está la clave de la victoria electoral. Por una vez, los jóvenes entre 18 y 39 años van a decidir el rumbo de este pais. Y eso me gusta. Lo único que espero, es que sepan elegir bien…

Blog 








Como joven perteneciente a ese segmente de entre 18 y 39 años, tengo que decir que personalmente me encuentro fuera de las medidas que están promoviendo los diferentes partidos polÃticos. Incluso mi hermana que se encuentra de alquiler con una niña pequeña de 6 meses, no tiene derecho ni a los 210 euros ni a las viviendas VPO. Parece que eso de cobrar un poquito por encima de esos mil euros, suponen una gran barrera. El gasto que supone la niña no significa ningún punto a favor para favorecerse de esas medidas.
Total, que como decÃa mi hermana, hay que estar bajo un puente para conseguir alguna ayuda.
Por mi parte, no tengo nada claro cual va a ser mi decisión en cuanto a las elecciones. ¿Habrá que votar al menos malo? Aún asÃ, será una decisión muy muy muy difÃcil.